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jueves, 11 de febrero de 2010

CUANDO LA VIDA PARECE NO TENER SENTIDO

ECLESIASTÉS: UN LIBRO PARA NUESTRA ÉPOCA

“Vanidad de vanidades, dijo el predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad”. Eclesiastés 1:2

“En este mundo hay sólo dos tragedias” decía Oscar Wilde. “Una es no obtener lo que uno quiere, y la otra es obtenerlo”. Este proverbio paradójico ha demostrado ser cierto en muchas ocasiones.

El hombre más rico del mundo

Muchos pobres piensan que con sólo tener más dinero serían felices. Howard Hughes llegó a ser el hombre más rico del mundo cuando apenas tenía 45 años. Veinte año más tarde, a los sesenta y cinco años, todavía tenía todo su dinero, pero era probablemente la persona más infeliz del mundo. Se había aislad de la sociedad humana, viviendo en cuartos de hotel pequeños y oscuros, evitando todo contacto con el sol. Vivía sucio: su barba creció hasta llegarle a la cintura y su cabello le caía por la espalda. Sus uñas tenían cinco centímetros de largo. Su macizo cuerpo se había reducido a piel y huesos.

Un rey rico

Hubo una vez otro hombre rico, muy rico, que descubrió que las riquezas no satisfacen. Su nombre era Salomón. El escribió un libro acerca de ello, llamado Eclesiastés. Este rey rico había probado prácticamente todo lo que la vida tenía que ofrecer. ¿Riquezas? Nadie podía superarlo en lujo (Eclesiastés 2:4-9). ¿Sabiduría? Todo el mundo sabía cuan sabio era (Eclesiastés 1:13-18). ¿Fama? Era rey, el hombre más famoso de su tiempo (Eclesiastés 1:12) El probó sistemáticamente todos los placeres y ejerció todos los poderes, y al final todos ellos los defraudaron. Todo resultó ser vanidad.

¿Cuál es el sentido de la vida?, preguntó él. Uno trabaja mucho y algún otro sed alza con el mérito. Uno se esfuerza por ser bueno y los malvados se aprovechan de uno. Uno acumula dinero y éste va a las manos de hijos malcriados. Uno busca placer y éste se vuelve amargo. Y todos nosotros – ricos o pobres, buenos o malos, tenemos el mismo fin. Todos morimos. Sólo hay una forma de referirse a esta vida: vanidad; nada tiene sentido.

La vida debajo del cielo

Eclesiastés toca un nervio sensible en nuestra época. Ningún siglo ha visto tanto progreso, ni tanta desesperación. ¿Cuál es el propósito de la vida, al fin y al cabo? ¿Hay algún significado final? ¿Es todo lo que hay? Preguntó un autor de canciones después de detallar los placeres de la vida.

Una frase clave de este libro, “debajo del cielo”, describe el mundo vivido en un solo nivel, aparte de Dios y sin creencia alguna en la vida del más allá. Si usted vive en ese nivel, bien puede llegar a la conclusión de que la vida no tiene sentido, que no es más que vanidad.

Eclesiastés ofrece algunas palabras de esperanza, inclusive en el resumen final: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”. Eclesiastés 12:13. Ese es el mensaje positivo, la “lección” de Eclesiastés. Pero este mensaje positivo queda casi abrumado por el mensaje negativo poderoso de su ejemplo.. Uno podría resumir toda su vida en una frase de Jesús: “¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” Mateo 16:26

Tomado de la Biblia Devocional de Estudio de la Liga Bíblica.
¡Les Bendigo!

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